El ciberataque dejó de ser un problema técnico y se convirtió en una crisis legal de responsabilidad civil empresarial.
El pánico en el mundo empresarial ya no proviene solo de una caída de la tasa de cambio, un paro o un arancel; hoy, se genera cuando las pantallas se apagan o los sistemas industriales se descontrolan. Incidentes globales recientes, como el sabotaje remoto a sistemas de refrigeración de supermercados europeos que destruyó toneladas de alimentos, o la suplantación de identidad en aerolíneas para robar bases de datos, demuestran que las murallas de una empresa son tan fuertes como el más débil de sus proveedores.
Para las gerencias legales y directores de riesgos, esto cambia las reglas del juego: el ciberataque dejó de ser un problema técnico y se convirtió en una crisis legal de responsabilidad civil empresarial.
El lazo legal que nos une
El mito de que un ciberataque es un evento de fuerza mayor incontrolable, hoy día ya no es fácilmente sostenible en los tribunales. Hoy ya se habla de responsabilidad compartida:
- Para las grandes empresas: Ignorar cómo protegen los datos sus aliados comerciales es incurrir en negligencia en la supervisión. Si un proveedor técnico accede a tu red con contraseñas débiles o software obsoleto, la responsabilidad ante tus clientes y los reguladores sigue siendo tuya.
- Para las Pymes y proveedores: Ser la puerta de entrada de un ataque es una amenaza de quiebra. Las empresas y sus aseguradoras activarán de inmediato cláusulas de indemnidad y acciones de repetición para que el pequeño proveedor pague los daños millonarios causados por su descuido digital.
Un llamado a la acción desde la gerencia legal del riesgo
No esperemos a que llegue la notificación del hackeo. Debemos actuar hoy con tres pasos urgentes:
- Reescribir las reglas de juego: Ningún contrato comercial que involucre tecnología o acceso a datos debería firmarse sin un anexo de ciberseguridad vinculante. Exige niveles mínimos de protección, como el uso obligatorio de autenticación de múltiples factores.
- Auditar y aislar: Implementa el principio de «Confianza Cero» (Zero Trust). Separa contractualmente tus redes operativas de los accesos de terceros y haz valer tu derecho a inspeccionar periódicamente la seguridad de tus aliados.
- Blindaje con amparos específicos: Si eres proveedor, no es recomendable firmar responsabilidades ilimitadas. Busca un seguro digital para Pymes que cuente con amparos indispensables. Asegúrate de pactar coberturas clave como: costos de remediación e investigación técnica especializada ante el ataque; gastos de recuperación de la información digital dañada o borrada; pérdida de utilidad e interrupción del negocio para resarcir la falta de ingresos mientras operas; y amparos de responsabilidad civil frente a terceros por daños patrimoniales causados a tus clientes.
La ciberseguridad ya no es un gasto del área de sistemas; es la póliza de vida de la continuidad jurídica de tu negocio. Cuidar a tus proveedores es cuidarte a ti mismo. Protege tus contratos, asegura tus conexiones y actúa antes de que el eslabón más débil rompa tu cadena.
José Elías Del Hierro Hoyos es Socio Director de Del Hierro Abogados. Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana, Especialista en Legislación Financiera de la Universidad de los Andes, Y Magister en Derecho civil y obligaciones de la Université Panthéon-Assas Paris II. Experto en Derecho Aeronáutico, Derecho comercial, procesal, civil, de la competencia y sociedades, también en resolución de conflictos como Arbitro de varias cámaras de comercio y litigante en asuntos civiles, comerciales y administrativos.





