Expandir un negocio es una decisión estratégica que implica elegir el modelo adecuado.
Expandir un negocio es una decisión estratégica que implica elegir el modelo adecuado para garantizar crecimiento y sostenibilidad. Entre las alternativas más comunes se encuentran la sucursal en Colombia y la franquicia en Colombia, dos figuras que, aunque pueden perseguir el mismo objetivo, presentan diferencias sustanciales en su estructura y operación.
La primer gran diferencia consiste en su naturaleza. De acuerdo con el artículo 263 del Código de Comercio, la sucursal es un establecimiento de comercio abierto por una sociedad para el desarrollo de sus negocios o parte de ellos, administrados por mandatarios con facultades de representar a la sociedad.
En contraste, la franquicia es un contrato atípico que permite a la sociedad, actuando como franquiciante, otorgar a un tercero la licencia de uso de su marca y el conocimiento técnico para reproducir su negocio. A cambio, el franquiciado asume el pago de diferentes cánones y regalías.
Más allá de su naturaleza, la sucursal y la franquicia son modelos que implican requisitos y consecuencias jurídicas distintas. Elegir entre uno u otro no solo define la forma de expansión empresarial, sino también las responsabilidades y la manera en que se estructura la operación.
Formalidades esenciales
Dado que la sucursal es una extensión de la sociedad misma, sus trámites se integran a la estructura corporativa. Por ello, requiere la inscripción del establecimiento en el registro mercantil bajo el nombre de la sociedad. Además, es indispensable definir las facultades del administrador en los estatutos o mediante poder otorgado en escritura pública. De lo contrario, se presume que tiene las mismas facultades del representante legal principal, según el artículo 263 del Código de Comercio.
En contraste, la franquicia en Colombia es un contrato, por lo que sus formalidades giran en torno a las implicaciones del negocio. En primer lugar, el contrato es esencial para delimitar el alcance del negocio y fijar condiciones operativas; por ejemplo, si el franquiciado tendrá libertad para elegir proveedores, cuáles serán los estándares de calidad y qué obligaciones deberá cumplir para mantener la uniformidad del modelo.
Ahora, como todo comerciante en Colombia, el franquiciado debe inscribirse en el registro mercantil y cumplir las obligaciones previstas en el artículo 19 del Código de Comercio. Asimismo, el establecimiento de comercio donde operará la franquicia deberá ser matriculado dentro del mes siguiente al inicio de las actividades, trámite que se realiza ante la Cámara de Comercio correspondiente.
Finalmente, el modelo de franquicia también exige que la marca esté registrada ante la Superintendencia de Industria y Comercio, ya que solo su titular puede autorizar su uso a terceros.
Inversión y riesgos
Ahora bien, la sucursal en Colombia implica que la sociedad asuma directamente los costos de apertura y operación. Esto incluye el arrendamiento del local, la contratación de personal, la compra de inventarios, el pago a proveedores y los otros costos asociados a la operación de la sucursal. Por ello, percibe las utilidades generadas por la unidad, pero también asume las pérdidas.
Por su parte, la franquicia en Colombia traslada tanto la inversión, como los riesgos, al franquiciado. Este debe pagar un canon de entrada, asumir los costos de adecuación del local y cubrir los gastos operativos del negocio. A ello se suma el pago de regalías periódicas y, de estipularse, aportes a fondos de publicidad. Con esta estructura, el franquiciante logra expandirse con menor capital propio, a menor riesgo, pues el franquiciado es el que asume las eventuales perdidas de la operación.
No obstante, esta diferencia no elimina todos los riesgos para el franquiciante, ya que, aunque no responde por las obligaciones del franquiciado, sí puede verse afectado en su reputación si el negocio no se ejecuta conforme a los estándares pactados en el contrato.
Conclusión
Elegir entre franquicia y sucursal no depende únicamente de las ventajas patrimoniales o del atractivo comercial de cada modelo. Lo verdaderamente determinante es la preparación del negocio para ser replicado y la disposición de la sociedad para ceder o mantener control directo sobre sus unidades.
En la práctica, muchas empresas optan por iniciar su expansión mediante sucursales. Este modelo les permite validar la viabilidad del crecimiento, ajustar procesos y garantizar uniformidad antes de delegar la gestión a terceros. Una vez consolidada la marca y comprobada la rentabilidad, la franquicia se convierte en una alternativa eficiente para acelerar la expansión con menor inversión propia.
En conclusión, no siempre se trata de elegir entre uno u otro. Ambos modelos pueden coexistir estratégicamente, según el mercado, la capacidad financiera y los objetivos de la sociedad. Lo esencial es comprender sus diferencias entre franquicia y sucursal, así como los aspectos del derecho comercial colombiano, para tomar decisiones informadas.
Sofía Cobo Bravo es Consultora en Gilio Legal, con experiencia en derecho comercial. Asesora tanto a compañías nacionales como a inversionistas extranjeros en la gestión legal de sus negocios en Colombia.
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