La Circular Externa 015 promueve que las entidades no solo recopilen información ESG, sino que incorporen estos datos en procesos de evaluación de riesgos, decisiones de financiamiento y en sus estrategias de negocio.
Elaborado por Eduardo Atehortua, socio de Sostenibilidad y Cambio Climático de Deloitte
En los últimos años, las finanzas sostenibles han trascendido el discurso para convertirse en un factor cada vez más determinante de competitividad y resiliencia financiera. Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrentan los mercados emergentes —incluida América Latina— es la calidad, la disponibilidad y la utilidad de los datos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). En palabras sencillas: las entidades financieras solo incorporarán datos ESG si estos realmente informan decisiones económicas, de inversión, financiación y de gestión de riesgos.
El reto de los datos ESG en el contexto global y de Latam
Diversos estudios y reportes internacionales han señalado que, aunque la demanda de información ESG ha crecido, persisten brechas significativas:
– Los datos no se reportan de manera estandarizada, lo que dificulta compararlos entre empresas y sectores.
– En muchos casos la información disponible es incompleta o poco relevante para decisiones estratégicas—lo que desemboca en un enfoque que “marca casillas” sin agregar valor real para el sector financiero.
– Para mercados emergentes, estos desafíos se amplifican debido a menor cobertura de información pública y menor capacidad técnica de muchas empresas listadas.
La conclusión general es que la utilidad de los datos ESG no se mide por la cantidad de información reportada, sino por su capacidad de influir en decisiones de financiación y gestión.
Colombia y la Circular Externa 015 de 2025: un paso hacia datos ESG más útiles
Colombia ha dado un paso significativo con la Circular Externa 015 de 2025 emitida por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC). Esta normatividad representa un avance regulatorio estructural en la forma en que las entidades financieras gestionan los riesgos ambientales, sociales y climáticos:
– Añade el Capítulo XXXIII a la Circular Básica Contable y Financiera con instrucciones claras para identificar, medir, controlar y monitorear riesgos ambientales, sociales, incluidos los climáticos.
– Modifica el sistema de control interno para integrar estos riesgos en la gobernanza y la toma de decisiones de las entidades.
– Establece plazos de implementación (hasta 18 meses) y obliga a presentar planes detallados a la Superfinanciera para aplicar las nuevas directrices.
Estas obligaciones van más allá de simples reportes: conectan los datos ESG con la gestión activa de riesgos y decisiones financieras, lo que los vuelve potencialmente más “decision-useful”, es decir, útiles para decisiones de crédito, inversión y estrategia interna.
Un marco financiero sostenible con impacto real
La Circular Externa 015 promueve que las entidades no solo recopilen información ESG, sino que incorporen estos datos en procesos de evaluación de riesgos, decisiones de financiamiento y en sus estrategias de negocio.
Esto es fundamental porque, como señalan diversos análisis internacionales, las entidades financieras buscan información que refleje impactos económicos relevantes, no solo indicadores descriptivos.
En Colombia y en Latam esto puede significar:
– Mejor valoración de créditos que incorporan riesgos climáticos o sociales.
– Incentivos para empresas que mejoran sus prácticas ambientales o sociales.
– Generación de datos que entidades financieras puedan usar para construir carteras más resilientes y alineadas con criterios de sostenibilidad.
Hacia una cultura financiera que valora los datos ESG
Para alcanzar el potencial de estos cambios, es clave que tanto reguladores como empresas y usuarios de datos —inversionistas, bancos, agencias de calificación — trabajen en conjunto para:
– Estandarizar métricas y métodos de reporte ESG.
– Vincular la información ESG con resultados financieros (riesgo de crédito, retorno ajustado por riesgo) en análisis y modelos internos.
– Capacitar equipos en análisis de datos ESG y su interpretación.
– Construir sistemas que integren datos ESG en decisiones cotidianas, no solo en reportes anuales.
En conclusión, la transición hacia finanzas sostenibles en América Latina y Colombia está en marcha, pero su velocidad y profundidad dependerán en gran medida de si los datos ESG se convierten en herramientas verdaderamente útiles para la toma de decisiones. La Circular Externa 015 de 2025 es un hito regulatorio en esa dirección, pues exige que el sector financiero integre estos datos en su gestión de riesgos y estrategias como base para decisiones más informadas y resilientes.
Este enfoque no solo mejora la gestión de riesgos sistémicos, sino que también fortalece la confianza de entidades financieras que demandan información relevante, comparable y accionable para orientar capital hacia actividades que generen impacto positivo y valor económico a largo plazo.





