(…)Una buena gestión empresarial consiste en reconocer esa realidad, sin perder de vista que proteger a las personas y preservar la continuidad de la operación pueden, y deben, formar parte de una misma decisión.
Un sismo puede durar segundos, pero sus efectos en el entorno laboral pueden permanecer mucho más tiempo. Para las empresas, el reto después de una emergencia no es únicamente definir cuándo retomar la operación, sino hacerlo de manera segura y responsable.
Cuando una emergencia obliga a cerrar instalaciones o suspender temporalmente la operación física o virtual, antes de reanudar labores es necesario verificar las condiciones de seguridad, evaluar los riesgos y atender los reportes de los trabajadores. El artículo 57 del Código Sustantivo del Trabajo establece el deber del empleador de procurar locales apropiados y elementos adecuados de protección que garanticen razonablemente la seguridad y la salud de quienes trabajan, dentro de la gestión preventiva del SG-SST.
La reciente Circular 0096 del 13 de agosto de 2026 del Ministerio del Trabajo, expedida de cara al sismo vivido en algunas regiones de Colombia el 10 de agosto de 2026, refuerza este enfoque y recomienda, según las circunstancias, valorar alternativas temporales como el trabajo en casa, la prestación del servicio desde instalaciones seguras, la redistribución de actividades o ajustes de horarios y turnos. La respuesta, por tanto, no necesariamente tiene que ser “volver o no volver”, sino encontrar una alternativa segura que permita atender la emergencia y mantener la continuidad de la operación.
La Circular también llama la atención sobre las ausencias, retardos e imposibilidades de comparecer, afectaciones de vivienda, restricciones de movilidad, interrupciones del transporte o situaciones familiares derivadas de la emergencia deben analizarse antes de atribuir consecuencias laborales. Esto no supone justificar automáticamente toda ausencia, sino valorar cada situación de manera individual y objetiva.
Hay, además, una dimensión que merece especial atención: la salud mental. No todas las personas reaccionan de la misma manera frente a un evento potencialmente traumático: mientras algunas pueden retomar sus actividades con normalidad, otras pueden experimentar miedo, ansiedad o temor persistente frente al regreso. Por ello, resulta importante escuchar y valorar cada situación particular, identificando cuándo existen circunstancias que requieren medidas adicionales y cuándo las condiciones permiten continuar con la prestación del servicio de manera habitual. En este proceso, los trabajadores también cumplen un papel fundamental, informando oportunamente las situaciones que puedan afectar su seguridad o la de otras personas, atendiendo las medidas de prevención adoptadas por el empleador y colaborando con las acciones previstas en el SG-SST.
Es por ello que la gestión de una emergencia es también un ejercicio de corresponsabilidad, escuchar las circunstancias de los trabajadores y facilitar canales de comunicación efectivos permite al empleador tomar mejores decisiones, mientras que informar oportunamente las dificultades y atender las medidas adoptadas hace parte de los deberes del trabajador. Así, la respuesta frente a la emergencia puede construirse con criterio y sin perder de vista las necesidades de la operación.
El verdadero reto ahora está en evaluar con criterio, escuchar con atención y actuar responsablemente. Frente a una emergencia, cada decisión debe considerar las condiciones reales de la operación, las circunstancias particulares de los trabajadores y las alternativas disponibles para responder de manera segura y razonable.
Porque un sismo no termina cuando deja de moverse el suelo, sus efectos pueden extenderse al trabajador y a su entorno familiar, y una buena gestión empresarial consiste en reconocer esa realidad, sin perder de vista que proteger a las personas y preservar la continuidad de la operación pueden, y deben, formar parte de una misma decisión.






