Por primera vez, te preguntas qué tipo de jefe quieres ser.
Las firmas de abogados (como cualquier empresa) se estructuran en varios niveles. Así, el plan de carrera es relativamente claro: desde antes sabes qué habilidades duras, años de experiencia y niveles educativos necesitas para subir de nivel. De lo que se habla muy poco es de las habilidades blandas que se deben desarrollar para sobrevivir el ascenso profesional.
Cuando uno es practicante o abogado junior, el trabajo consiste en aprender un nuevo idioma (técnico y corporal) y aprender haciendo, pues la ciencia -a diferencia del comportamiento- poco se exterioriza. Al comienzo, y a pesar de que uno a duras penas sabe dónde está el baño, el cerebro es como una esponja y uno aprende muy rápidamente. Ese primer encuentro con el mundo laboral le enseña a uno cómo interactuar, cómo estrechar la mano, cómo y cuándo responder e incluso de qué hablar en una comida corporativa. Pero uno también aprende a organizarse, a priorizar y a hacer malabares con el tiempo cuando todo, de verdad, es urgente e importante.
Después de varios años (que se pueden sentir como años de perro), por fin dominas tus tareas, sabes perfectamente qué le gusta al líder del equipo y ya no te sientes tan primíparo en cada reunión.
Pero luego llegan las posiciones intermedias, donde eres el queso del sánduche: debes dirigir, supervisar, corregir a otros y además responder por tu propio trabajo. No estás completamente allá ni tampoco acá. Por primera vez, te preguntas qué tipo de jefe quieres ser. Si eres muy exigente, corres el riesgo de verte poco razonable. Pero si eres muy laxo, ¿qué tal que no te perciban como una figura de autoridad? Y ni hablar del componente de género en este dilema.
El cargo intermedio es entonces un animal híbrido: por un lado, sigues haciendo el trabajo de manufactura (incluso el “heavy lifting”), pero por el otro estás lentamente transicionando hacia una posición de liderazgo. Debes desarrollar habilidades comerciales, sacar la voz de mando de tu corazón, aunque no sepas dónde la tienes, y asumir un rol de gerente: debes tener perfectamente mapeado el estado de cada proyecto, asignar tareas, apagar incendios y hasta enviar “friendly reminders” a alguien diferente cada día. Eres el primer responsable del resultado final, pero tienes muy poco control sobre el proceso.
Pero poco a poco eso empieza a mejorar. Empiezas a encontrar tu propio estilo de liderazgo, empieza a fluir la interacción entre manufactura y gerencia y, sobre todo, te sientes más cómodo en los zapatos grandes que te dieron…y los empiezas a llenar.
Pero, para llegar allá, es necesario desarrollar habilidades blandas (laboral y personalmente) que las universidades no enseñan: tolerancia a la frustración, valentía ante los errores y ante lo desconocido y visión de “big picture”. Pero, sobre todo, creo que lo más importante es desarrollar AGUANTE. Porque si sobrevives a esa etapa tan incómoda y extraña, algún día vas a levantarte y descubrir que los zapatos grandes ahora te quedan perfectos.
Gabriela es asociada de Dentons Cardenas & Cardenas en el equipo de práctica de Proyectos e Infraestructura. Su experiencia se centra en la estructuración, desarrollo y ejecución de proyectos de transporte, infraestructura social, tratamiento de residuos sólidos y otras iniciativas estratégicas de alto impacto para el sector público y privado.
Antes de unirse a Dentons Cárdenas & Cárdenas, trabajó como asociada en una firma líder en infraestructura en Colombia, donde asesoró a entidades gubernamentales, organismos multilaterales, inversionistas y concesionarios en todas las etapas de proyectos bajo esquemas de asociaciones público-privadas (APP). Entre sus participaciones más destacadas se encuentra la asesoría a la Agencia Nacional de Infraestructura en el desarrollo de la primera APP ferroviaria de Colombia, un proyecto valorado en USD 830 millones, así como la estructuración de proyectos hospitalarios y de gestión de residuos para entidades como el Departamento Nacional de Planeación, la Gobernación de Cundinamarca, Empresas Públicas de Medellín y la Corporación Financiera Internacional.
Gabriela ha intervenido en procesos de licitación y adjudicación de concesiones viales por más de USD 750 millones, así como en el diseño de estructuras contractuales y societarias complejas, debida diligencia legal, diseño de estructuras de transacción, elaboración de pliegos y anexos técnicos, y análisis de riesgos regulatorios.






