“El Option Pool puede proyectarse en el Cap Table, no en el libro de accionistas”
En un proceso de levantamiento de capital los inversionistas ven más que el producto o servicio que ofrece la sociedad que busca financiamiento: ven el equipo. Si no existe un esquema claro que asegure la permanencia del personal clave durante los primeros años posteriores a la inversión, es posible que los potenciales inversionistas reconsideren la operación.
Para mitigar ese riesgo e inspirados en las dinámicas tradicionales de Venture Capital, en Colombia importamos el contrato de vesting.
El vesting es un contrato atípico sujeto a condición suspensiva que le permite a los empleados clave adquirir acciones de la sociedad que los contrata, siempre y cuando cumplan unos hitos de tiempo y/o rendimiento. La práctica dicta que este tipo de contratos cuenten con un periodo de consolidación de acciones (“vesting period”) de cuatro (4) años, y una fase de consolidación inicial (“Cliff”) de un (1) año.
Es decir, celebrar un contrato de vesting bajo estas condiciones significa tres cosas:
- Para adquirir cualquier derecho sobre las acciones sujetas a vesting el empleado deberá permanecer al menos un (1) año en la sociedad (Cliff).
- Si cumple ese primer año, adquirirá el porcentaje correspondiente a ese período. Solo a partir de entonces, irá consolidando el resto de las acciones mes a mes en partes iguales hasta completar la totalidad del incentivo.
- Transcurridos los cuatro (4) años el empleado consolidará la totalidad del porcentaje accionario indicado en el vesting.
Contar con este tipo de mecanismos contractuales permite enviar un mensaje tanto interna como externamente:
- Internamente le hace saber al empleado que, si permanece en la sociedad y cumple unos objetivos, podría ser accionista de la sociedad. Eso significa que si el día de mañana la valoración de la empresa crece x2, x4 o x100, y ha trascurrido al menos el Cliff de 1 año, el empleado tendrá derecho a un porcentaje del capital accionario de la sociedad.
- Externamente le hace saber al potencial inversionista que existe un mecanismo contractual de retención que incentiva la permanencia de los empleados clave por un período mínimo de cuatro (4) años. Lo que los americanos llaman tener “skin in the game”. Esto se traduce en estabilidad, mejor gobierno corporativo y mejores condiciones para escalar la empresa.
Sin embargo, suscribir contratos de vesting por sí solo no es suficiente. Hace falta un plan. Es por eso que precisamente las empresas desarrollan una política corporativa denominada Plan de Propiedad de Acciones para Empleados (ESOP), en donde se establecen las condiciones estructurales que regirán los vesting.
Dentro del ESOP, además de abordar temas como para qué existe el plan, qué tipo de incentivos se otorgan, quién puede recibirlos y cómo se asignan, define un elemento fundamental: el porcentaje máximo del capital social reservado para incentivos (también conocido como “Option Pool”). Es decir, esa porción de la participación accionaria que está reservada para los vesting de los empleados clave.
Definir el valor del Option Pool, el cual suele oscilar entre el 10-20% del capital social, permite anticipar, dentro de la estructura de capital de una sociedad, el porcentaje destinado a incentivos. De cara a los accionistas y, principalmente, a los inversionistas, esto les brinda previsibilidad sobre la re-distribución accionaria que experimentará la sociedad una vez las acciones sujetas a vesting se consoliden en su totalidad.
De esta manera, la sociedad puede celebrar contratos de vesting alineados con el ESOP y, al mismo tiempo, ofrecer a potenciales inversionistas claridad respecto de la porción del capital reservado para tales fines dentro de una ronda de inversión.
Con este recorrido, llegamos a tres conceptos interconectados entre sí: vesting, ESOP y Option Pool. Entendemos que el vesting se materializa a través de un contrato, el ESOP por medio de una política corporativa, pero queda una pregunta en el aire: ¿dónde debo registrar el Option Pool?
Para responder es fundamental distinguir entre dos documentos que coexisten en el marco de una ronda de inversión: el Cap Table y el libro de registro de acciones.
El Cap Table es una herramienta técnica de estructuración societaria y financiera que permite representar la composición accionaria de una sociedad, tanto en su estado actual como en escenarios proyectados que contemplen la llegada de un inversionista. Esto implica que, tratándose de un documento no vinculante jurídicamente, no se limita a reflejar la distribución vigente del capital, sino que sirve de base para modelar posibles emisiones, conversiones, escenarios de dilución y variaciones en el control.
Por su parte, el libro de registro de acciones es un registro societario de carácter legal que, conforme al artículo 406 del Código de Comercio, determina el reconocimiento de la calidad de accionista frente a la sociedad. En él únicamente pueden inscribirse aquellas personas a quienes se les hayan emitido y transferido acciones válidamente, pues la sociedad sólo reconocerá como accionista a quien figure inscrito en dicho registro.
En este contexto, el Option Pool, al no tener titulares determinados ni acciones efectivamente emitidas en un inicio, puede reflejarse en el Cap Table como una reserva proyectada de capital; no obstante, no sería correcto inscribirlo en el libro de accionistas.
La Superintendencia de Sociedades ha reiterado que la calidad de accionista solo es oponible frente a la sociedad y a terceros cuando la persona aparece inscrita en el libro de accionistas. Por tanto, registrar acciones a favor de una categoría indeterminada (como lo sería el Option Pool) implicaría reconocer derechos accionarios sin que exista un titular cierto y determinado. Una inscripción en tales términos no produciría el reconocimiento válido de la calidad de accionista ni los efectos propios de dicha condición frente a la sociedad.
En definitiva, el Vesting, el ESOP y el Option Pool constituyen herramientas esenciales en la estructuración de una ronda de inversión y de planeación societaria, al permitir alinear incentivos y anticipar su impacto en la composición del capital. No obstante, su eficacia depende de una implementación jurídica rigurosa, que distinga entre su reflejo proyectado en el Cap Table y su inscripción formal en el libro de registro de acciones.





