«La sentencia Torres del Cielo marca el fin de la era del gestor pasivo: hoy, la ignorancia técnica no es una excusa, es una fuente de responsabilidad civil.»
La responsabilidad civil de quienes tienen a su cargo la gestión de intereses ajenos ha experimentado una transformación estructural en Colombia. Lo que inicialmente se entendía bajo el concepto clásico de la diligencia de un buen padre de familia ha mutado hacia un estándar objetivo, técnico y especializado. Este camino, que inicia formalmente con la Ley 222, se ha consolidado recientemente con la sentencia Torres del Cielo de febrero de 2026. Este fallo marca un hito en la interpretación de los deberes de los administradores y gestores de activos en el país.
Cambio de Paradigma: Del Mandatario al Profesional
Antes de los noventa, la conducta de los administradores se evaluaba bajo criterios de prudencia común. Sin embargo, la normativa introdujo una exigencia técnica superior: del buen hombre de negocios. Este estándar implica que el administrador no es un simple mandatario, sino un profesional cuya conducta debe evaluarse según la pericia y el conocimiento que su cargo demanda. Bajo este marco, la lealtad y la buena fe dejan de ser conceptos puramente subjetivos para integrarse con una diligencia cualificada. El administrador debe actuar con probidad, pero también con una capacidad de previsión que le permita anteponer los intereses de sus gestionados a cualquier otra contingencia. La lealtad se traduce en la obligación de emplear todos los conocimientos técnicos para que la finalidad del negocio se cumpla, mitigando riesgos que un experto debe advertir.
Evolución hacia la Responsabilidad Profesional
El estándar del buen hombre de negocios ha permeado diversas áreas del derecho privado, especialmente aquellas donde existe una administración profesional de activos. En estos escenarios, el nivel de diligencia es máximo. La jurisprudencia se decantó asumiendo obligaciones que exigen un comportamiento que supere la diligencia común. Este desarrollo implica que el administrador debe ser un sujeto permanentemente informado. Su responsabilidad surge cuando se aleja de los estándares de su rama de negocios, omitiendo actos que resultaban necesarios para la consecución de los fines propuestos por las partes interesadas.
Aporte de Torres del Cielo
La reciente sentencia ofrece una síntesis de esta evolución. El fallo se aleja de una interpretación plana de las cláusulas contractuales para centrarse en la conducta debida del administrador profesional. Los puntos clave son:
- Verificación Material: El estándar exige que el administrador valore las condiciones técnicas y financieras antes de comprometer recursos ajenos, asegurando la viabilidad.
- Información como Pilar: El administrador debe suministrar datos veraces, claros y oportunos sobre los riesgos y la destinación de los fondos, permitiendo decisiones con pleno conocimiento.
- Mitigación del Daño: La pasividad frente a hechos que amenazan el cumplimiento del negocio constituye una falla en la diligencia esperada.
Conclusión
La evolución de la responsabilidad civil demuestra que el derecho ya no admite gestores pasivos. El administrador contemporáneo se erige como un garante de la transparencia y la eficiencia operativa. Esta sentencia ratifica que la diligencia del buen hombre de negocios es el único estándar capaz de preservar la seguridad jurídica en los mercados
José Elías Del Hierro Hoyos es Socio Director de Del Hierro Abogados. Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana, Especialista en Legislación Financiera de la Universidad de los Andes, Y Magister en Derecho civil y obligaciones de la Université Panthéon-Assas Paris II. Experto en Derecho Aeronáutico, Derecho comercial, procesal, civil, de la competencia y sociedades, también en resolución de conflictos como Arbitro de varias cámaras de comercio y litigante en asuntos civiles, comerciales y administrativos.






